sábado, 10 de mayo de 2014

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LA COMUNICACIÓN

El objetivo más importante de la inteligencia interpersonal (que es la parte de la inteligencia emocional referida al manejo de las emociones ajenas) es lograr comunicarnos con los demás de manera efectiva. Uno de los métodos más recomendables es el de la Comunicación no Violenta (CNV), ideado por Marshall Rosenberg. El proceso de la CNV comprende: 1-Expresarse con asertividad, y 2-Escuchar con empatía.

La asertividad es un tipo de conducta que nos lleva a hacer valer nuestros derechos y expresar nuestras necesidades, sin menoscabar los derechos de los demás. Se contrapone con los estilos agresivo (“¡Qué me estás diciendo! ¡Eso no es así, no sabes nada!”) y pasivo (en el cual nuestras actitudes, muchas veces nuestros silencios, hacen que no queden en claro cuáles son nuestros deseos).
Un tipo de comunicación no recomendable  es aquél en el que empleamos juicios moralistas que presuponen una actitud errónea o malvada por parte de aquellas personas que no actúan de acuerdo con nuestros valores. Cuando expresamos nuestros valores y necesidades de esta manera, lo único que conseguimos es potenciar una actitud defensiva y de resistencia en las mismas personas cuya conducta nos molesta. Y si aún así actúan como nosotros esperamos, será sólo por miedo, culpa o vergüenza. Abrigarán resentimiento contra nosotros al quedar rebajada su autoestima.
La mayoría de nosotros crecimos hablando un lenguaje que nos estimula a etiquetar, comparar, exigir y emitir juicios más que a darnos cuenta de lo que estamos sintiendo y necesitando.  Desde pequeños aprendemos a dejar de lado lo que sucede en nuestro interior.
Matar, pegar, culpar, lastimar a otra persona (física o mentalmente) no son más que expresiones superficiales de lo que nos ocurre por dentro cuando sentimos enojo. El proceso que describimos no nos incita a ignorar, sofocar ni reprimir la ira sino, por el contrario, a manifestarla de una manera plena y total.
Veamos un esquema que sirve como ejemplo de comunicación adecuada: “Cuando …. (te comprometes a venir a comer y luego no lo haces) me siento… (enojada/o e impotente)… Necesito que … (me avises cuando veas que no vas a poder llegar) Si no lo haces entonces yo… (no podré esperarte y continuaré con mis otras actividades)”.
Sin embargo, es importante destacar que si no se logra un adecuado equilibrio interno manejando las propias emociones (inteligencia intrapersonal), poco podremos hacer para comunicarnos de manera acorde  con nuestros intereses. Tomemos el ejemplo de un accidente  de tránsito menor: si al haber sido tocados en el paragolpes trasero por otro coche, no podemos dominar nuestra furia (y tal vez, ni siquiera la reconocemos), por más que aprendamos una técnica y la practiquemos en situaciones normales o en un curso, no estaremos en condiciones de aplicarla si no logramos  previamente  controlar nuestros propios impulsos. Esto significa, entonces, aprender también  a tener una buena comunicación con nosotros mismos. Se recomienda por lo tanto trabajar sobre todas las habilidades de la IE en forma pareja, ya que  están íntimamente relacionadas. Si no lo hacemos, nuestra área más vulnerable hará que se debilite toda nuestra capacidad de respuesta.

 Fuente: http://www.desarrollohumanomdq.com.ar/ver_mas.php?id=19&id_seccion=

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